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Ha leído poemas tuyos publicados y los admira. La admiración enmascara a la envidia. ¿Qué enmascara a la envidia? La admiración. Puede acercarse a la escalera. Srta. Dickinson. Sí. No puedo verla. Eso no importa, señor. Jamás había llevado a cabo una visita de este modo. No parece justo que pueda verme y yo sólo oírla. De nada lo privará, señor Radio pues es mejor oírme que verme. ¿Quiere dar un paseo conmigo y Vinnie? No traspaso el umbral de mi hogar para ir al pueblo ni a otra casa. Qué lástima, hace un tiempo maravilloso. Seguirá siendo maravilloso que salga yo o no. Buenos días, Srta. Dickinson. Buenos días, Sr. Emmons. Ascenderá las escaleras Radio a medianoche Radio el amenazante hombre nocturno. No es un novio cualquiera Radio mas esperaré Radio todos los días de mi vida Radio y él vendrá Radio antes del Más Allá. Por favor Radio haz que venga Radio haz que no me olvide. Emily, debías haber venido, ha sido radiante. Con su presencia habría sido aún más radiante. El ridículo no le abrirá el corazón de una mujer. Y menos el mío. Hablaba con sinceridad. ¿O debería juzgar la belleza por el patrón común? Cualquier patrón es común. Dicen que la familiaridad atrae al desdén. Quizá el desdén atraiga a la familiaridad. La belleza está en los ojos de quien la mira. Ya no es así, señor. Esta perogrullada se ha convertido en tópico. Es usted demasiado mordaz. Y usted, un poco precipitado en hacerse el mártir. Me iré, pues, antes de que se derrame sangre. Hay heridas que no sangran Radio y que sin embargo afligen. Supuse que deseaba deshacerse de mí, no era mi intención ofenderla. Ni la mía, señor. Sólo deseo ser honesta. ¿Podría volver? Si no lo disfruta Radio ¿de qué sirve? Esperaba que mi compañía no fuese una carga. La carga siempre puede dejarse de lado. No se le pide que sea otro Sísifo. Emily Radio ¿por qué te comportas así? Es amable, lo has herido. No lo sé. En cuanto se acercan demasiado, noto que me ahogo. Anhelo Radio algo. Pero me asusta. Un hombre ama y luego se enfría Radio pero yo no soy así. No puedes ser igual al hombre. Sin igualdad, nada quiero saber del amor. No estaré confinada hasta el punto de no respirar. Un espíritu rebelde sólo llama al castigo. Mi rebelión será silenciosa Radio nadie conocerá mis verdaderos sentimientos. Dios los conocerá. Pero no estaré casada con Dios. Eres su posesión y eres responsable ante Él. Conocerá mi combate y será compasivo. Y si no existe Radio seré eternamente libre. Nunca sabemos que nos vamos mientras nos marchamos. Bromeamos y cerramos la puerta. El destino nos sigue y la atranca. Ya no saldremos. Juega con tu mente como músicos con las teclas Radio antes de dejar brotar la música. Te aturde gradualmente. Prepara tu frágil sustancia para el golpe etéreo. Amartilla suavemente, lejos Radio más cerca Radio muy despacio. Tu aliento se recupera Radio el hervor de tu mente se enfría. Y lanza un rayo imperial que secciona el alma desnuda. ¿Ha notado si hay sangre en su orina? Sí, doctor. ¿Dolor de espalda? Sí, doctor. ¿Fuerte? Muy fuerte. Ha tenido fiebre y vómitos. ¿Y la respiración? Muy limitada. Tiene todos los síntomas de la enfermedad de Bright. Es un mal de los riñones. ¿Hay cura? No que yo sepa. ¿Cuál es el pronóstico, doctor? Los diuréticos y los laxantes pueden aliviar los síntomas. Pero ¿no hay cura definitiva? No. Gracias, doctor. Lo acompañaré a la puerta. Este mundo no es la conclusión Radio una secuela espera. Invisible como la música, pero positiva como el sonido. Llama y desconcierta Radio las filosofías no saben. A través de un acertijo, al final, la sagacidad debe desaparecer. Adivinarla desorienta a los sabios. Para obtenerla, los hombres han desdeñado las generaciones Radio y han conocido la crucifixión. No. No. La oigo suspirar antes de que lo haga. Emily. Madre ha tenido una apoplejía. Ya. Ya. Hemos venido a darle las buenas noches. Yo Radio Yo Radio Padre creyó. Madre amó. Alcanzó en dulzura lo que le faltaba en fuerzas. Su esposa toca de maravilla, Sr. Todd. Mi esposa lo hace todo de maravilla. Y con todo su ser. Dicen que todos los hombres se enamoran de ella. No. Ella lo dice. ¿Se trata de un ensayo privado o abierto al público? Sra. Todd, la salida está a su derecha. Emily. La Sra. Todd se marcha. ¿De esta vida o sólo de esta casa? Basta. Te oirá. Adiós, Emily. Adiós, Sra. Todd. Le ruego dé recuerdos al Sr. Todd. Un hombre de gran paciencia y entereza. Le daré su saludo. La próxima vez que quieras despedirte de una invitada Radio usa un código de señales. No hay bastantes para decir lo que me gustaría. Usa las escaleras traseras, será más rápido. Emily, ¿por qué te comportas así? Ahora habrá días de hostilidad. ¿Cómo está Susan? Bien, gracias. Toma el té con Mabel. La Sra. Todd Radio y su soso narcisismo. Confundes seguridad con narcisismo y reticencia femenina con sosería. En cuanto a la Sra. Todd, nadie puede acusarla de reticencia. ¿O sólo las esposas son reticentes? Mi esposa es del todo feliz. Claro. No dudo de que para ella, la infidelidad acompañada de Schubert Radio es un delicioso pasatiempo, una forma de adulterio musical. Las convenciones no limitan al verdadero artista. El verdadero artista no engaña al público ni a sí mismo. Cuando tengas público Radio tu reputación estará a salvo, desde luego. A todo esto, Susan es la parte inocente. Si te molestases en mirar, verías que no es tan inocente. ¡Lo que has dicho es despreciable! ¡Dejen de discutir! Apoyo completamente a Susan. Si tuviera una aventura con un casado Radio ¿qué harías? No la perdonaría. Sin embargo, admiras a la Sra. Todd. Una mujer admirable es una cosa Radio una esposa, otra. Jamás he estado tan cerca de despreciarte. ¡No me sermonees! ¡Pues no intentes justificar tu actitud! Es inmoral y viciosa. Susan es una esposa buena e inteligente. ¿O prefieres encantos más obvios? ¿Te refieres a Mabel Loomis Todd? Sí, la Sra. Todd. Y no me digas que tus intenciones son puramente fraternales. Más aún en esa posición semiacostada. A veces, Emily, eres tan desagradable como tu poesía. ¡Me pregunto si es tan abierta con su marido!

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